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Es ultrafondista. Correr está en su ADN. Una pasión a la que le dedica buena parte de las horas que le deja su trabajo como carnicero en su localidad natal, Villafranca del Bierzo. Miguel Martínez Basurco tiene ya un ojo puesto en su próximo reto que como otros muchos que ha afrontado será solidario. El Estrecho de Gibraltar le espera para su próxima hazaña: recorrer a nado los 18 kilómetros que separan punta de Tarifa y punta Cires para exigir oncólogos para el Hospital del Bierzo.
¿Por qué has decidido implicarte en esta lucha de OncoBierzo?
Yo lo viví en primera persona. Tuvimos la mala suerte de que mi mujer enfermó de cáncer y creo que es una cosa que es necesaria para todos, que menos que tener los servicios básicos que pagamos y, en este caso, es una enfermedad brutal y estando en la situación que estamos es una cosa que es tercermundista. Normalmente siempre que hago algo es en lo que creo y en esto creo y por eso me impliqué. Me puse en contacto con ellos porque iba a hacerlo y le estamos dando forma para poder llamar la mayor atención para que la gente se de cuenta y todos protestemos a la vez para que por lo menos den el paso, para que esto quede estabilizado, para que haya oncólogos fijos.
¿Cómo surgió la idea?
Siempre digo que el mejor interlocutor para todo es el deporte, que no entiende ni de políticas, ni de sexos, porque es muy neutral y vale para muchas cosas. Yo siempre lo utilicé así. Hago deporte porque me gusta pero si luego a mayores le puedo encontrar una utilidad para el resto de la gente pues mira que bien. Siempre que hago un reto intento que sea para una causa social y que sirva algo más que solo para mí. A nivel deportivo es una cosa que siempre me llamó la atención. Cuando empecé a nadar cruzaba el río de lado a lado y veía el Estrecho de Gibraltar como el paso del río, de lado a lado, porque lo ves en el mapa y es muy pequeñín pero no lo es tanto…
¿Te refieres al río de tu pueblo, el Burbia?
Sí, yo lo cruzaba a lo ancho y siempre tuve esa cosa en la cabeza del Estrecho, sin saber nadar. Ya desde hace años empecé a hacer travesías de larga distancia y digo pues un año hay que hacerlo. Me metí un poco en el tema y es una locura porque hay una larga lista de espera, pero poco a poco, que me llevó mi tiempo, voy a intentarlo con mucha ilusión y muchas ganas.
Como dices el paso del estrecho es un poco más ancho…
Siii (ríe)…es un poco más grande...bueno en el mapa parece igual. Yo era un chaval y a mi me parecía como cruzar el río pero tiene algún metro más, pero bueno lo voy a intentar. Creo que se puede hacer y lo voy a hacer.
Una vez más enarbolando la bandera del Bierzo en la defensa de una nueva causa social, como ya ocurrió con los centros universitarios y luego contra la quema de residuos en la planta de Cementos Cosmos, ¿después de este reto llegará otro?
No lo sé, retos tengo muchos, luego causas sociales...ojalá no hubiera que hacer nada y solo fuera para recaudar fondos. Si tengo que hacer otra cosa por esto lo voy a hacer, soy muy cabezón. Además esto yo lo viví, no es como otras cosas que igual no me tocaron tan de cerca, pero esto sí y tengo claro que por mi parte como si tengo que ir corriendo a Valladolid y me presento allí. No sé qué haré pero creo que hay que pelear y tenemos que intentar sobre todo en este caso sacarlo para adelante.
¿Cómo era el momento del servicio de Oncología cuando tú lo viviste y cómo lo estás viendo ahora?
Ahora sé por la gente, por lo que oyes hablar, tengo amigos y conocidos que están enfermos y la situación que hay ahora no tiene nada que ver con lo que yo viví. Ahora mismo hace poquitos días hacía nueve años que falleció mi mujer y aquello era lo mejor que había en el hospital. Tuve la mala suerte que estando allí cuidando de ella cogí una bacteria y tuve tuberculosis. Enfermé y estuve en Neumología, me trataron muy bien pero no tenía nada que ver con Oncología, aquello era una maravilla. A nosotros nos cuidaban, ya el trato humano, los médicos, había tres o cuatro oncólogos, todos buenísimos, ya no buenos de profesionales, buena gente, te llamaban los domingos, el trato humano.
Tú no puedes ir con una enfermedad que te come por dentro y por fuera, que tú sabes encima que te vas a morir, porque mucha gente por desgracia se va a morir, y llega allí y ve a una persona y al día siguiente se encuentra a otra y le tiene que contar su vida, eso es lo peor que pueda haber. Esa enfermedad tiene que crear un vínculo, no pueden mandar un médico cada día porque eso es inhumano y es por lo que yo tengo tan claro que voy a pelear. Es una enfermedad que ya de por sí es la peor del mundo, no sé que cosa peor puede haber. Lo que yo viví con mi mujer...eso es catastrófico y el que no lo tiene no sabe lo que es hasta que le toca. Desde la humanidad hay que entender que esto no puede ser.
Hablabas en la presentación de este desafío que estamos en El Bierzo casi como en África, un poco en alusión a lo que va a suponer esa prueba cerca de África…
Con todo lo que se ha progresado, con todo lo que hemos mejorado, porque hay muchas cosas en las que hemos mejorado, una de las peores cosas que podemos tener, que encima ya de por sí aquí en El Bierzo tenemos una cantidad de casos de la hostia, convivimos con ello, callamos peleamos, seguimos para adelante y ahora que no tengas unos servicios básicos. No estamos en África pero poco menos. No me gusta poner ejemplos pero por qué en unos sitios hay unos servicios y en otros no, qué somos de segunda división, qué es lo que hemos hecho mal porque antes los teníamos, por qué se han perdido. No hay que echarle la culpa a nadie, hay que solucionarlo y si tenemos que pelear somos nosotros lo que tenemos que pelear.
Volviendo al reto, decías en la presentación que parece un chiste porque la hazaña la realizáis un azerbayano, un alemán, un holandés y un español…
Tenemos que ir los cuatro nadando juntos, no podemos separarnos, porque si quedas muy separado te montan en el barco. Cada uno viene de un sitio y hemos quedado en Mataró para juntarnos todos y entrenamos con un chico que gestiona todo esto. Uno es un poco más joven y los otros dos unos chavales, yo no sé hablar inglés, ellos no saben hablar español, va a ser un poco así pero bueno en el agua tampoco se habla mucho (risas).
¿Eres consciente de las dificultades que supone afrontar este reto?
No, yo nunca soy muy consciente, las cosas que hago de deporte mi cuerpo, gracias a Dios, me responde más o menos bien, a veces me puede más el corazón y la imposibilidad que el cuerpo, pero bueno, luego lo gestiono bien. Creo que es difícil pero he hecho retos más complicados. Para mi es complicado porque se me juntan una serie de condiciones: el trabajo me condiciona mucho, mi edad, aunque mi cabeza no quiere pero mi cuerpo sí me dice que cuidadín, porque como digo yo soy un chaval atrapado en un cuerpo de un señor, porque tengo 55 años, pero creo que lo puedo acometer bien.
¿Van a ser 18 kilómetros en el agua?
Más o menos, es entre 15, si se dan bien las cosas, 16, 17 porque influye mucho el día, las corrientes y luego también los barcos que haya y que haya que cambiar la ruta. Como son aguas internacionales tenemos permiso para cruzar pero tenemos que ir un poco en función del patrón porque llevamos un barco delante con una lancha al lado que nos va marcando la ruta, no está determinada, en el momento que haya un barco muy grande y ve peligro, porque van con bancos de peces muy grandes, entonces lo que hacemos es esquivar un poquitín y un kilómetro en el mar una corriente se te mete rápido.
¿Cómo afronta una desafío de natación un ultrafondista?
No es mi medio por eso para mi es un reto. A mí el agua me gusta gusto porque me relaja muchísimo. Yo siempre dije que acabaré en el mar. Me encanta, nadar en aguas abiertas, la piscina ya me gusta menos pero el mar, el lago de Carucedo, que tenemos aquí un sitio maravilloso para nadar, pero no es mi medio, mi medio es correr, estar de pie pero lo gestiono bien. Al principio me costaba más ahora ya voy más relajado.
¿Confías que esta hazaña sea una vuelta de tuerca a todo lo que está pasando ahora mismo con Oncología en El Bierzo?
Ojalá, pero eso no depende de mí solo, depende de todos, porque las decisiones las toma una persona pero el resto le dejamos hacer. Por qué llegamos aquí, porque a lo mejor antes alguien no hizo nada. Ahora estos chicos (OncoBierzo) han tomado esta decisión pues ahora tenemos que continuar el resto. A veces la gente utiliza eso, que la gente se desgaste un poco, y nosotros somos los que tenemos entre todos pelear y empujar.
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