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Hay que ir a Tejeira (Teixeira), en Villafranca del Bierzo, a las puertas de los Ancares. Allí está la Cantina de Teixeira, un lugar singular, un rincón escondido que merece la pensa conocer, un punto en el mapa al que acudir.
Algo tiene esa pedanía con apenas 30 habitantes que parece casi mágico porque no parece sencillo encontrar en un lugar perdido un rincón tan agradable.
La Cantina de Teixeira suma algo más de una década de vida. Dentro, como si fuera la propia casa, apenas tres mesas para los comensales. «Posiblemente seamos el restaurante más pequeño de todo El Bierzo», asegura Gaztelu (Gaztelumendi), un tipo formidable que en sus tiempos estuvo dedicado al periodismo en cuerpo y alma.
Sus mesas, en las que madera y calor se dan la mano, están cubiertas por el mantel de caja y envueltas en una vajilla para admirar. Lo mejor, en todo caso, está en la cocina y en el condimento. Para ver, para saborear.
La Cantina de Teixeira vive de una clientela fiel y cada día más numerosa pero Gaztelu no ha podido mantener viva una parte de su historia personal: la tienda de ultramarinos.
«La pusimos para dar servicio a los vecinos, pero cada vez son menos. Ahora seremos unas treinta persona, la mitad que hace unos años», asegura.
En la tienda siempre ha habido de todo. De todo es de todo: unas madreñas, productos de limpieza, conservas, todo tipo de condimentos, alimentos, conservas, productos de la tierra y de fuera de la tierra, fruta, productos de limpieza... «De todo, pero no es rentable mantener esa parte del negocio con tan poca clientela, sin ayudas y con tantos impuestos», remarca.
Así que Gaztelu no tuvo otra opción que anunciar su adiós a esa parte del negocio: «Hoy es un día triste para La Cantina de Teixeira porque perdemos uno de nuestros apellidos y una parte muy importante para nosotros y es que desde hoy ya no seremos más 'ultramarinos'. después de 11 años dando un servicio para los vecinos de Tejeira y pueblos limítrofes nuestro colmado cierra y cerramos por la imposibilidad de mantenerlo viable».
En esa decisión ha pesado «la pérdida de población en estos últimos 11 años que es más de la mitad de los que residimos permanentemente en Tejeira y la nula ayuda de las instituciones en hacer que este sueño fuese permanente».
Eso sí, es un adiós con agradecimiento: «Solo dar las gracias a todos nuestros vecinos, clientes o no, que hicieron posible que nuestro colmado funcionara durante tantos años, seguiremos echando una mano a todos los vecinos como siempre, pero sin el colmado como hasta hoy».
«La subida imparable de precios de los alimentos y la pandemia fueron la ultima puntilla y sabiendo que durante la pandemia a pesar de no recibir ningún tipo de ayuda el colmado fue la unión del pueblo con el mundo exterior pero como se suele decir «esto es lo que hay» y que seguiremos apostando por el comercio de proximidad aunque hoy por hoy no sea posible en Tejeira», ha remarcado.
El espacio de los ultramarinos será ocupado por una nueva mesa para el restaurante, pese a lo cual y con seguridad seguirá siendo el local más pequeño del Bierzo, y seguramente uno de los más entrañables: «Que sepáis que seguimos con mas ganas que nunca con nuestro mini restaurante y nuestra cantina, muchas gracias», concluye Gaztelu.
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