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Las pintadas y los grafitis se han convertido en todo un lastre para las ciudades. En el caso de Ponferrada, son paisaje habitual vayas por donde vayas, desde la zona alta de la ciudad hasta los barrios pasando por el centro.
Son sobre todo firmas ininteligibles, ya sean grandes o pequeñas, también dibujos obscenos o incluso frases reivindicativas pero que no hacen otra cosa que estropear fachadas de edificios públicos y privados, vallas de colegios, mobiliario urbano e incluso esculturas o edificios históricos, como fue el caso del Castillo de los Templarios en el año 2022, que sufrió pintadas y actos vandálicos en el exterior de los muros y en otras zonas.
Cada año, el Ayuntamiento de la capital berciana destina cierta cantidad de dinero para eliminar estos elementos no decorativos y durante el año 2024 se invirtieron un total de 15.809, 21 euros para borrar graffitis de un total de 940 metros cuadrados, ya que, según explicaron fuentes municipales, no se contabiliza por actuación sino por metros intervenidos.
De este modo, fue el propio Consistorio el que seleccionó las ubicaciones de las diferentes actuaciones, priorizando las áreas de mayor sensibilidad, como por ejemplo, las zonas de mayor tránsito o el casco histórico, entre otras.
En ese caso, si el espacio elegido se encontraba en fachadas privadas, el Ayuntamiento contactó con la comunidad de vecinos correspondiente y, previa autorización, llevó a cabo la eliminación de las pintadas de forma gratuita.
A su vez, durante el 2024 también lanzó una campaña para solicitar a los propietarios de locales y viviendas que actuaran en sus propiedades, en base a la ordenanza, en la que se recoge que «la limpieza de fachadas, canalones, patios de luces, patios de manzana, zonas comunes, solares y otros terrenos de propiedad particular corresponderá a los propietarios de los mismos, que estarán obligados a mantener en permanente estado de limpieza las diferentes partes de los inmuebles que sean visibles desde la vía pública, de tal manera que se consiga su adecuación a la estética y su armonía con el entorno urbano respectivo».
Por otro lado, en marzo del pasado año Ponferrada adquirió un furgón especial para la limpieza de grafitis dotado con una máquina tintométrica y colorímetro con el objetivo de borrar aquellas pintadas que afean la ciudad.
Desde entonces ha actuado en edificios o espacios públicos en diferentes zonas de la capital berciana, como en el inmueble que albergó la sede la Policía Municipal en la calle Ancha, en un muro frente a la fortaleza templaria en la avenida del Castillo, en el ascensor de General Vives, en la fachada del Centro Cívico de Flores del Sil o en la del Rocódromo Municipal.
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