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Con la llegada de la primavera no es raro ver en los pinos de los parques de Ponferrada y también en los de las plantaciones forestales periurbanas las reconocibles bolsas de las orugas de la procesionaria (Thaumetopoea pityocampa) o bien filas de estos insectos por el suelo de estos lugares y que pueden ser muy perjudiciales para los perros.
La zona en la que están actuando más este año, según informa la Concejalía de Medio Ambiente, es el parque del Temple, por lo que ya ha previsto un tratamiento, con el Taller de Empleo de Jardinería, que consiste en tratar los pinos con insecticida mediante endoterapia, a través de kits auto inyectables.
En el resto de parques de la ciudad que cuentan con pinos, como puede ser El Plantío, no se ha detectado la presencia de bolsones, «salvo en casos puntuales», inciden desde el Consistorio.
Y es que de forma previa, el servicio municipal de jardines ya había realizado tratamientos de endoterapia con una máquina avanzada que calcula la presión a la que tiene que inyectar el compuesto para no dañar el sistema vascular de las plantas. «Estas aplicaciones funcionan de forma ecológica, al no afectar a ningún ser vivo más allá de los que se alimentan de las acículas del pino, que en este caso son las orugas de la procesionaria», añaden.
El clima de estas fechas, con días más cálidos, hacen que el actual sea el momento de mayor incidencia de la procesionaria, por lo que existe un protocolo para eliminarlas cuando se detectan en el suelo de forma segura para los operarios del servicio, que es quemándolas mediante un quemador especial.
Por otro lado, en árboles aislados y con riesgo de crear incidencias, colocan barreras en los troncos mediante bolsas de plástico, que impiden la bajada de la oruga al suelo evitando que se entierre en el mismo para realizar su fecundación.
Otro método que se utiliza son las trampas de feromonas, para la confusión sexual y disminuir el porcentaje de fecundación de hembras y por tanto de la futura plaga, «pero debido al éxito de la endoterapia no ha sido necesario usarlo en nuestros parques», apunta la Concejalía de Medio Ambiente que dirige Carlos Fernández.
Con todo ello, ante inviernos suaves como el registrado esta temporada se produce una mayor incidencia de la plaga y una bajada anticipada de la oruga, por lo que los meses de septiembre y octubre «serán claves» para tratar aquellas zonas en las que se registren afectaciones, puesto que la procesionaria se encuentra en la parte más vulnerable de su ciclo ante estos tratamientos.
Así, en esta primavera ha habido menos incidencia debido a todos esos tratamientos realizados en los meses previos en las diferentes áreas con pinos de la ciudad.
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